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Actualidad sobre organización de eventos y protocolo

La función de los intérpretes en la Organización de Eventos, Congresos, Relaciones Públicas y Protocolo

Publicado por el nov 20, 2013 en Artículos | 0 comentarios

El intérprete en la historia

La interpretación forma parte, sin duda alguna, de las profesiones más antiguas de la humanidad, pero sin embargo todavía no ha adquirido ni el respeto ni la consideración que se merece. Ya desde el antiguo Egipto, pasando por Grecia y por Roma, tenemos constancia de la importante labor que desempeñaban los intérpretes como transmisores del saber de otros pueblos y como enlaces de comunicación. De este modo, empezaron a surgir los intérpretes de las cortes reales, los intérpretes de los conquistadores del nuevo mundo o los intérpretes de los propagadores de la fe cristiana más allá de las fronteras euroasiáticas, entre otros. Ahora bien, como era de esperar la mayoría de estos intérpretes pasaron a la historia sin pena ni gloria, siendo, salvo en casos contados, muy pocos los que dejaron escritos sus nombres en la historia[1].  No obstante, habrá que esperar a la conferencia de paz tras la Primera Guerra Mundial, para que los intérpretes pasen a estar en un primer plano. De hecho, hasta el momento el francés había sido la lengua, por excelencia, de la diplomacia y de las relaciones internacionales, pero ante la incapacidad de los representantes británicos y estadounidenses, por falta de cultura y de la correspondiente formación política, de expresarse en otra lengua que fuera la suya, se tuvo que acudir al buen savoir faire de los intérpretes. Esta fecha marcará un antes y un después en cuanto a la presencia de los intérpretes en los organismos, así como en las conferencias y congresos internacionales. Asimismo, la interpretación consecutiva[2], principalmente en francés e inglés, se hizo cada vez más presente en los encuentros internacionales, siendo llevada a cabo, principalmente, por diplomáticos o funcionarios totalmente bilingües y, evidentemente, con una gran cultura[3]. Ahora bien, la interpretación consecutiva, que consiste en transmitir el mensaje del locutor fidedignamente en diferentes intervalos, es decir, durante las pausas que éste realiza para que se traduzca su mensaje, conlleva que las exposiciones se dilaten y conlleven más tiempo, motivo por el cual la interpretación simultánea ha cobrado una mayor importancia en nuestros días, limitándose prácticamente la interpretación consecutiva a encuentros o entrevistas políticas, económicas o de negocios. Debido a ello, la modalidad de interpretación simultánea es la preferida en los grandes organismos internacionales por su rapidez y eficacia. Por esta razón


[1] Una de las  primeras intérpretes cuyo nombre conocemos fue Malinche, la amante e intérprete de Hernán Cortés  en la conquista del continente americano, y fue precisamente por la estrecha y simbólica relación que mantuvo con el conquistador.

[2] Las modalidades de interpretación más utilizadas son la simultánea, la consecutiva y la llamada de susurro (chuchotage).

[3] Longley, P. “An integrated programme for training interpreters” in Gerver, D., y Sinaiko, H.W.(eds.) Langage interpretation and communication, Plenum Press, Londres,  1978, p.3.

durante los Juicios de Nuremberg, ante la magnitud de los hechos y la enorme cantidad de testigos de diferentes nacionalidades, se utilizó por primera vez la interpretación simultánea, con el fin de que no se prolongasen durante mucho tiempo. Así, se llevó a cabo la interpretación simultánea desde una cabina no insonorizada en inglés, francés, ruso y alemán, mientras que cuando los testigos eran hablantes de otra lengua, como el noruego, el polaco o el danés se realizó una interpretación consecutiva hacia una de las cuatro lenguas principales[1]. Fue tras la Segunda Guerra Mundial que se empezaron a crear las escuelas de interpretación tal cual las conocemos hoy en día, pero cabe decir, que no fueron las primeras de la historia.

Veremos a continuación que la modalidad de interpretación más utilizada en los congresos, conferencias y altas instancias es la simultánea, aunque no por ello ha dejado de utilizarse la consecutiva, la más compleja y temida por los intérpretes.


[1] Torres Díaz, M. G., Manual de interpretación consecutiva y simultánea, Ed. Universidad de Málaga, 2005.

 

La formación del intérprete

El desconocimiento y la falta de consideración, que tradicionalmente se ha tenido hacía todos los campos profesionales de la lingüística, han hecho creer que cualquier persona que tengo el dominio o un extenso conocimiento de una lengua extranjera pueda realizar el trabajo del intérprete. Si fuera así de sencillo cualquier persona bilingüe sería un perfecto intérprete, pero la realidad nos demuestra que no es así. El intérprete es un especialista conocedor de sus lenguas de trabajo, así como de las culturas que traduce, y debe estar al corriente de todos los cambios que se suceden en mundo tan cambiante como el nuestro. Del mismo modo, debe estar ampliamente documentado sobre los temas que interpretará, y dependiendo del tipo de interpretación que desempeñe (consecutiva, simultánea o chuchotage) se le requerirá una serie de destrezas y cualidades para llevar a cabo su misión de la mejor forma posible.

Hoy en día las universidades españolas, siguiendo las prácticas docentes europeas y americanas, ofrecen los estudios de grado de traducción e interpretación, así como numerosos posgrados universitarios que forman en interpretación en un nivel superior y de especialidad[1], no solamente a los traductores e intérpretes, sino a filólogos, lingüísticas y juristas, entre otros, en la tarea del intérprete y dan al mercado unos profesionales altamente cualificados para desempeñar las funciones inherentes al oficio.


[1] Junto a los tradicionales estudios de licenciatura de Traducción e interpretación, ahora reemplazados por los estudios de grado, existe un gran número de estudios de posgrado de especialización en interpretación como, a modo de ejemplo, el Máster de Interpretación de conferencias de la Universidad de Granada, el Máster Oficial de Traducción, interpretación y estudios interculturales de la Universidad Autónoma de Barcelona o el Máster en interpretación del Centro Universitario CLUNY-I.S.E.I.T..

Como veremos más adelante, es imprescindible contar con intérpretes profesionales y/o titulados, para el buen desarrollo de la organización de eventos, congresos, relaciones públicas y protocolo, si no queremos que todo el trabajo realizado se vea truncado por una mala interpretación. Ahora bien, los intérpretes, teniendo en cuenta sus salidas profesionales, deberían recibir, asimismo, una formación en protocolo y saber cuál es su lugar en la organización de eventos, pero este tema lo trataremos en otra ocasión.

El intérprete en los eventos, congresos, relaciones públicas y el protocolo

Resulta evidente que la presencia del intérprete en el mundo de la organización de eventos, congresos, relaciones públicas y protocolo ocupa un lugar nada desdeñable. De hecho, los intérpretes, podríamos decir, forman parte de la organización protocolaria de cualquier evento que requiera de estos profesionales. Este aspecto ha llevado a que muchos títulos de estudios relativos a la organización de eventos o de las relaciones públicas, añadan como si fuera algo simple y banal, el nombre de intérprete a sus titulaciones. Evidentemente en un curso de un año, salvo que se tratara de alguien con una profunda formación lingüística de antemano, poco podrá aprender, y lo que es peor, no desempeñará un trabajo de calidad. Por ello, a la hora de organizar cualquier tipo de acto en el que se haya de recurrir a la interpretación se deberá optar, sin lugar a dudas, a intérpretes profesionales. Podemos mencionar, a modo de ejemplo, la cantidad de escándalos en los que sean vistos inmersos numerosos actos públicos por interpretaciones llevadas a cabo por amateurs o personas sin la debida formación. Recordemos que el hablar un idioma fluidamente no hace a uno intérprete. Si fuera así no se habrían cometido errores de interpretación durante los últimos años en Eurovisión, o no habríamos leído en prensa las constantes críticas de los jueces a la improvisación y falta de preparación de los intérpretes en las salas, por citar algo.

Como indica Nuria Navarro Zaragoza[1], la organización de eventos es compleja e implica la compenetración de muchas personas. Si además un evento es multilingüe, la complicación es aún mayor. Por ello, debe existir una gran comunicación entre todos los profesionales que lleven a cabo el evento para evitar problemas en el momento menos oportuno. Los intérpretes conocerán de antemano los temas que se tratarán en el acto en cuestión y se le proporcionará toda la información necesaria que sea conveniente para la correcta realización de su trabajo. Asimismo, se les debería proporcionar información respecto quien o quienes son los oradores, su nacionalidad, el ámbito cultural al que pertenecen, del mismo modo que quienes son  los



[1] Navarro Zaragoza, N., La interpretación de conferencias y el protocolo in Cartaphilus, Revista de investigación y crítica estética, 2008, pp.99-108.

receptores de la conferencia (estudiantes, diplomáticos, ejecutivos, trabajadores…) para poder adaptar su lengua y que lo puedan entender mejor.

Por otra parte, teniendo en cuenta, las características del evento se optará por una modalidad de interpretación u otra. Como hemos indicado anteriormente, la interpretación simultánea por el hecho de realizarse en el momento mismo en que se ejecuta la locución del ponente, es la preferida por los receptores, pero requiere de una serie de instalaciones y medios que en ocasiones contadas se dan. Debido a ello, se recurre con frecuencia a la interpretación consecutiva y a la toma de notas por parte del intérprete, llevándose a cabo tras la intervención total o parcial del orador; es decir, el intérprete tendrá que escuchar el discurso, o bien un fragmento del mismo y, una vez el orador haya finalizado interpretará el mensaje a la lengua de los receptores (lengua meta). Tanto en una modalidad como en  la otra, el intérprete se ve sometido a un gran estrés, estrés que se ve aumentado en la modalidad consecutiva por el hecho de requerir de un gran esfuerzo de memoria y de una gran capacidad de ilación del discurso.

En la modalidad simultánea, el intérprete desde la cabina de trabajo interpretará el mensaje del locutor, y los receptores lo oirán directamente, con una diferencia temporal de unos segundos, desde los auriculares que se les proporcionará en el evento para el buen seguimiento del mismo. En este caso, el lugar que ocupará el intérprete durante el evento está claramente limitado y no conllevará mayor esfuerzo. Pero en la modalidad consecutiva la situación cambia, y los organizadores de eventos y profesionales del protocolo tienen que tenerlo en cuenta a priori. El intérprete se sentará siempre junto al ponente y tomará notas del discurso que se esté exponiendo. Será durante las pausas que realice el ponente que el intérprete repetirá el discurso en la lengua de llegada y cuando termine, el ponente retomara nuevamente su discurso.

Pero si los organizadores de eventos y profesionales del protocolo deben tener en cuenta el lugar que ocupará el intérprete, también deberán seguir una serie de pautas, que a nuestro parecer, resultan de una gran ayuda para que el evento salga adelante sin ningún improvisto. Para ello, contactarán con el intérprete o la agencia de intérpretes para comunicarles de que tratará el mismo y proporcionarles toda la información posible con la mayor antelación posible. Del mismo modo, dentro del equipo de organizadores del evento habrá alguien encargado, generalmente el técnico de comunicación, de guiar a los intérpretes en el recinto en el que se lleven a cabo y acompañarlos durante el propio desarrollo.

Resulta obvio que si la organización protocolaria del evento no es la adecuada, la función del intérprete se verá minada. Y este punto es de una importancia primordial, pues, si bien siempre el intérprete suele salir mal parado de los errores que comete, en ocasiones pueden deberse a la falta de preparación e improvisación por parte de la organización, y es ahí donde velaremos porque todo se desarrolle adecuadamente. A continuación, enumeraremos una serie de aspectos que los organizadores de eventos deberían tener en cuenta respecto a la intervención o intervenciones que lleve a cabo el intérprete:

-          Se proporcionará al intérprete toda la información posible, como ya hemos indicado anteriormente (tema, público destinatario…);

-          Se ubicará al intérprete en el lugar más adecuado para realizar su intervención, y a poder ser, justo al lado del orador[1];

-          Se le pasará una lista con posibles preguntas, evitándose cualquier tipo de improvisación. Es en este punto en el que los intérpretes nos vemos a veces sometidos a una gran presión, pues, en ocasiones el intérprete tendrá que hacer frente a una situación no preparada, y en la que no tendrá tiempo de reformular las preguntas adecuadamente. De hecho, el mayor problema al que se enfrenta un intérprete no es en sí la transmisión del mensaje del orador, si no la mala organización de las preguntas que se le formulan. Las preguntas deben ser concretas y directas, exentas de largas oraciones subordinadas, a su vez plagadas de aposiciones y palabras innecesarias para su fin. Lo ideal sería que las preguntas fueran redactadas por el experto o técnico en comunicación del evento, velando por su correcta redacción, aspecto que lamentablemente no se suele hacer.

Por otra parte, el intérprete deberá, siguiendo las pautas de Kade y Cartellieri[2], transmitir el mensaje del orador de modo fluido y uniforme, pero como nos indica Diriker[3], censurando cualquier tipo de falso comienzo, frases o palabras redundantes o incompletas, y evitando que la transmisión del sentido se vea mermada por problemas de forma. Asimismo, el discurso del intérprete tiene que causar el mismo efecto en los receptores de la interpretación que entre los hablantes de la lengua interpretada en cuestión, siendo breve y sintético, puesto que vale más la pena condensar el mensaje y de este modo evitar un desgaste innecesario. Del mismo modo, en el caso de que el intérprete se viera incapaz de establecer equivalencias en la lengua de destino, tendrá que hacer uso de paráfrasis, circunloquios o términos más generales[4].

Finalizaremos señalando que no solamente la formación debida del intérprete, por una parte, y la buena organización del evento, por otra, aseguran el éxito. Los factores externos, como la preparación del discurso del ponente o la capacidad lingüística de éste respecto a la lengua



[1] Como bien señala Naría Gracia Torres Díaz (2005), la posición del intérprete en la sala afectará positiva o negativamente en su escucha, aspecto que se deberá tener en cuenta a la hora de situar a los ponentes en la mesa.

[2] Kade, O.,y Cartellieri, C., “Some methodical aspect of simultaneous interpreting”, in Babel 17 (2), 1971, pp.12-16.

[3] Diriker, E., “Problematizing the discourse on interpreting: a quest for norms in simultaneous interpretation”, in TexconText 13 (3), pp.73-90.

[4] Iglesias Fernández, E., La didáctica de la interpretación de conferencias. Teoría y práctica, Interlingua 60, Editorial Comares, Granada, 2006, p.40.

elegida para llevar a cabo su presentación, podrán afectar negativamente al desarrollo del mismo.

Conclusión

Como hemos podido ver, los intérpretes y los profesionales de la organización de eventos y del protocolo  mantienen un estrecho vínculo de unión, pues, tanto los unos como los otros intervienen en la organización de un evento, congreso o conferencia, y todos juntos deben intervenir de modo cohesionado para que el resultado final sea el esperado. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en este aspecto; los intérpretes deben formarse en protocolo, pues, su profesión se ve involucrada directamente en actos donde es imprescindible tener unos conocimientos mínimos, y las escuelas de protocolo deben privilegiar la enseñanza de idiomas e introducirles en el mundo de la interpretación  a sus alumnos como una salida profesional más.

Luis Beltrá Navarro- Docente de Francés en Grado Oficial de IMEP

EL ESTILO DE DIRECCIÓN MARCA EL ÉXITO O EL FRACASO

Publicado por el sep 24, 2013 en Artículos | 0 comentarios

¿Qué convierte a un grupo de trabajadores en un equipo de alto rendimiento? ¿Cómo se logra? La respuesta no es fácil. Sobre todo porque la pregunta no está bien formulada. No es tanto “qué” o “cómo” sino ¿“quién”?

Un negocio de éxito no se construye con empleados extraordinarios, sino con enfoques de gestión extraordinarios. En realidad, las empresas que funcionan bien dependen de sistemas; las que no funcionan, dependen de los empleados. En la gestión de eventos, los imprevistos son el pan de cada día y el directivo ha de saber lidiar adecuadamente con todos los contratiempos que amenazan la hoja de ruta.

¿Gestiona el directivo a su empresa, o su empresa le gestiona a él, a su tiempo y a su vida? Su estilo de liderazgo, como transmite nuevas directrices, como coordina procesos entre diferentes áreas, como delega funciones, como motiva e integra a su equipo, como resuelve conflictos interpersonales, como crea compromisos de rentabilidad,… en resumen, sus habilidades para gestionar las emociones de su equipo (y las suyas propias) señalarán el éxito o el fracaso de la empresa.

Marisa Trigueros

es.linkedin.com/pub/marisa-trigueros/10/a50/78b/

Profesora de la materia: “Creación y dirección de equipos de alto rendimiento: la nueva gestión de eventos” en el Master Oficial en Organización de Eventos, Protocolo y RRII (IMEP)

FORMANDO A LOS NUEVOS AGENTES DE LA DIPLOMACIA PÚBLICA

Publicado por el sep 20, 2013 en Artículos | 0 comentarios

El concepto y significado actual de la Diplomacia Pública está sometido a un constante proceso de debate, reflexión y análisis. Un proceso público y abierto de comunicación internacional, que surge con el objetivo de promover el interés nacional mediante el entendimiento mutuo, la reciprocidad y la influencia en la opinión y la imagen pública extranjera de países considerados relevantes. Indiscutiblemente, esta nueva coyuntura exige a los Estados contar con profesionales con conocimientos y destrezas propias del mundo de la comunicación, el liderazgo adaptativo y creativo, la negociación y resolución de conflictos, el protocolo, la marca país y las relaciones internacionales. Éstos son los denominados ‘agentes de la diplomacia pública’. Profesionales de ‘nueva generación’, que deseen especializarse en un emergente nicho de mercado laboral que ofrece grandes oportunidades de futuro. Aquellos dispuestos a trabajar para los objetivos de la política exterior de un país y con capacidad para analizar y predecir problemas comunicacionales y sugerir estrategias tendentes a mejorar el diálogo y la tolerancia intercultural. Desde IMEP aceptamos el reto.

Ana Tomás

Profesora de la materia: “Las relaciones institucionales y su nuevo papel en la nueva Diplomacia Pública”, en el Máster oficial en Organización de Eventos, Protocolo y Relaciones Institucionales. IMEP.

La Secretaría Técnica una herramienta para la evaluación de objetivos

Publicado por el sep 16, 2013 en Noticias, Sin categoría | 0 comentarios

La función principal de la Secretaría Técnica en un congreso, encuentro o jornada consiste en la ejecución de los objetivos marcados por el comité organizador. Entre las múltiples funciones que desarrolla, se destaca la coordinación de los ponentes y las inscripciones, el envío de mailings, la asistencia a todos los departamentos implicados, el cierre económico…etc.

El beneficio que aporta la Secretaría Técnica en cualquier evento,  es que gracias a la relación con todos los públicos implicados, tanto internos como externos,  puede actuar como una herramienta eficaz y veraz de recopilación de todos los datos que se generan en un evento, permitiendo así cuantificar los objetivos establecidos para demostrar científicamente la capacidad que tienen los eventos para generar experiencias con las marcas y proporcionarles un valor diferencial.

Sin embargo, uno de los problemas que afecta al sector es la falta de concienciación en la necesidad de la evaluación de los objetivos en un evento.

Arantxa Vicedo.Responsable Secretaría Técnica IMEP

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